Bajada de kilómetros: cómo evitar que te engañen

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La manipulación del odómetro es un problema extendido en el mercado de coches de segunda mano de todo el mundo. En España, distintas estimaciones sitúan entre el 5 % y el 12 % la proporción de vehículos de ocasión con el kilometraje alterado, mientras que el riesgo puede ser aún mayor en coches importados.

Este fraude consiste en modificar la lectura del odómetro para que el coche parezca menos usado y pueda venderse por un precio superior. Sin embargo, hay formas de detectar posibles irregularidades antes de comprar. 

A continuación explicamos cómo funciona la manipulación, qué señales pueden delatarla y cómo comprobar los datos del vehículo.

Tabla de contenido:

¿Qué es el odómetro?

El odómetro es el dispositivo del coche que registra la distancia recorrida y muestra el kilometraje acumulado. Suele formar parte del cuadro de instrumentos y permite conocer cuánto se ha utilizado el vehículo.

Su lectura debe ser precisa porque el kilometraje influye en el mantenimiento, el valor y el estado esperado de un coche. Al comprar un coche de segunda mano, comprobar el odómetro del coche junto con el historial del vehículo ayuda a detectar posibles discrepancias. Por ejemplo, un kilometraje demasiado bajo para la edad del coche puede justificar una revisión más detallada.

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¿Qué significa manipular el odómetro y por qué es peligroso?

La manipulación del odómetro consiste en alterar el kilometraje registrado para que el coche aparente haber recorrido menos kilómetros de los reales. Puede hacerse modificando los datos almacenados en los sistemas electrónicos del vehículo o sustituyendo determinados componentes relacionados con el registro del kilometraje, como por ejemplo el velocímetro. El objetivo suele ser aumentar el valor percibido del coche y hacerlo más atractivo para un comprador.

El problema es que un kilometraje reducido puede ocultar el desgaste real del vehículo. Un coche que parece tener 80.000 km podría haber recorrido el doble, por ejemplo, lo que cambia las expectativas sobre el mantenimiento de elementos como el motor, la transmisión, los frenos o la suspensión.

Al comprar un coche de segunda mano, no conviene confiar únicamente en la cifra que aparece en el odómetro. Compararla con el historial del coche, los registros de mantenimiento y el estado físico del vehículo puede revelar inconsistencias. También es útil comprobar el historial del vehículo para verificar que el kilometraje registrado aumenta de forma coherente con el paso del tiempo.

Las señales de alerta pueden incluir un desgaste excesivo del volante, los pedales o los asientos para el kilometraje declarado, registros de mantenimiento con cifras superiores a las mostradas actualmente o intervalos de kilometraje que no siguen una progresión lógica. Ninguna señal por sí sola demuestra que exista fraude, pero varias discrepancias justifican una revisión más profunda.

Comprar un vehículo con el kilometraje manipulado no significa necesariamente que vaya a sufrir una avería inmediata, pero sí puede llevar a subestimar su desgaste y los gastos de mantenimiento pendientes. Además, dificulta saber cuándo deben realizarse operaciones importantes de mantenimiento. Por eso, antes de comprar, conviene comprobar datos de un coche desde varias fuentes y no basar la decisión únicamente en la lectura del odómetro.

¿Cómo se manipula el kilometraje de un coche?

La manipulación del odómetro puede realizarse de distintas formas según el modelo y su sistema electrónico. En vehículos modernos, el kilometraje suele almacenarse en una o varias unidades de control, por lo que un dispositivo de diagnóstico puede utilizarse para modificar los datos registrados. En otros casos, se puede sustituir o manipular el cuadro de instrumentos.

Estas prácticas permiten mostrar una cifra inferior a la distancia que el coche ha recorrido realmente. Por eso, una lectura aparentemente normal del odómetro no siempre basta para confirmar el kilometraje. Revisar los registros de mantenimiento y comparar el cuentakilómetros del coche con otros datos del vehículo puede ayudar a detectar discrepancias.

¿Cómo detectar una manipulación del odómetro?

Detectar un kilometraje alterado no siempre es sencillo, especialmente cuando la manipulación se ha realizado de forma cuidadosa. Sin embargo, comparar diferentes fuentes de información puede revelar inconsistencias. Antes de comprar un coche de segunda mano, conviene revisar tanto su estado físico como los registros disponibles.

  • Compara el kilometraje con el historial: las facturas de mantenimiento, inspecciones y otros registros pueden mostrar una cifra superior a la que aparece actualmente. Al comprobar el historial del coche, presta atención a que el kilometraje aumente de forma lógica con el paso del tiempo.
  • Revisa el desgaste del interior: un volante, pedales, asiento del conductor o mandos muy desgastados pueden no encajar con un kilometraje especialmente bajo. No demuestran por sí solos que exista fraude, pero sí justifican una comprobación más detallada.
  • Examina el cuadro de instrumentos: además de comprobar que la lectura del cuadro de instrumentos sea coherente, conviene observar si existen signos de haber desmontado o sustituido el componente. 
  • Comprueba otros registros electrónicos: en algunos coches, la información sobre el uso y el kilometraje puede aparecer en diferentes sistemas. Si los datos no coinciden con los del odómetro, es recomendable solicitar un diagnóstico profesional.
  • Pregunta por el kilometraje declarado del coche: si el vendedor no puede explicar una discrepancia entre documentos, mantenimiento y lectura actual, es mejor investigar antes de cerrar la compra.

Ninguna de estas señales confirma por sí sola una manipulación, pero varias inconsistencias juntas son motivo suficiente para detener la compra y verificar los datos del vehículo con más detalle.

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¿Por qué se manipula el kilometraje de los coches?

La principal razón es económica: un coche con menos kilómetros suele parecer más atractivo y puede venderse por un precio superior. Algunos vendedores manipulan el odómetro para ocultar un uso intensivo, aumentar el valor del vehículo o evitar que el comprador detecte que determinadas tareas de mantenimiento ya deberían haberse realizado.

También puede utilizarse para hacer que un coche de mayor antigüedad parezca menos usado. En cualquier caso, alterar el kilometraje impide al comprador conocer con precisión el desgaste real del vehículo y tomar una decisión informada.

¿Qué hacer si te han engañado con el kilometraje?

Descubrir que el odómetro de un coche ha sido manipulado no significa necesariamente que el vehículo vaya a sufrir una avería grave, pero sí que su desgaste real puede ser mayor de lo esperado. Conviene revisar el historial vehicular e inspeccionar el coche de segunda mano con un profesional para identificar posibles mantenimientos pendientes o componentes deteriorados.

Si aparecen averías ocultas, sustituir los recambios afectados puede ser suficiente para recuperar el funcionamiento correcto. En estos casos, los recambios coche de segunda mano pueden ayudar a reducir el coste de la reparación, especialmente en vehículos con componentes caros o difíciles de encontrar.

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Conclusión

La manipulación del odómetro puede ocultar el desgaste real de un vehículo y hacer que una compra parezca más atractiva de lo que realmente es. Revisar el kilometraje, comparar registros y comprobar el estado del coche antes de comprar ayuda a detectar posibles irregularidades y evitar gastos inesperados.

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